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Sobre el método galileico

17 noviembre 2009

Pocas cosas hay más desagradables que tener que dedicar tiempo a labores que nos desagradan o no nos interesan. Al menos en mi caso, cuando caigo en estos desagradables episodios tengo la oportunidad de estirar el brazo y tomar -aunque sea por un momento- algún libro que me distraiga, que me proporcione un fugaz escapismo.

El libro que tomé en esta ocasión es Bare Syntax, de Cedric Boeckx. Lo abrí hacia el comienzo, cuando discute cómo el método galileico (galilean method) incidió en la evolución del enfoque de Principios y Parámetros (PyP). Traduzco el fragmento:

La premisa básica del método galileico es el compromiso con la idea de que “la naturaleza es perfecta y simple, y no crea nada en vano” (ver, por ejemplo, Galilei 1632). En el corazón del método galileico se encuentra la creencia, sostenida por los mayores representantes de la ciencia moderna, desde Kepler a Einstein, que la naturaleza es la realización de las ideas matématicas más simples que se puedan concebir, y la idea que una teoría será de mayor valor si “desde un punto de vista lógico, no es el resultado de una selección arbitraria entre otas teorías de igual valor y análogamente construidas” (Einstein 1949). En el contexto de la lingüística, la perspectiva galileica nos lleva a esperar que el lenguaje exhiba propiedades de diseño óptimo, propiedades que no sean específicas del lenguaje sino que tengan una aplicabilidad más general (extendiéndose a todos los sistemas que muestren señales de “buen diseño).
El estilo galileico puede ser extremadamente útil para responder a las preguntas de por qué, las cuales surgen en cualquier punto de la investigación. ¿Por qué debe la facultad del lenguaje (o, para el caso, cualquier sistema) ser de esta manera? ¿Por qué encontramos los principios que desenmascaramos en nuestra investigación cotidiana?
Como señala el físico Weinberg (2001):
En todas las ramas de la ciencia intentamos descubrir generalizaciones sobre la naturaleza, y cuando las descubrimos nos preguntamos por qué son ciertas. […] ¿Por qué la naturaleza es así? Cuando respondemos esta pregunta siempre es parcialmente basados en contingencias, […] pero también en otras generalizaciones. Así, existe una suerte de directiva en ciencia de que algunas generalizaciones son “explicadas” mediante otras.
La naturaleza puede ser hoy como es por algún accidente ocurrido en el pasado. Llamémosle a esta la respuesta histórica. O la naturaleza podría ser como es porque se trata de la manera más simple en la que podría ser. Llamémosle a esta la respuesta galileica. La respuesta histórica puede ser cierta en muchos casos, pero nunca es particularmente profunda. Las cosas bien podrían haber sido de otra forma. Reescribamos la historia, volvamos atrás los eventos pasados y obtendremos un resultado completamente diferente aunque igualmente plausible. En cambio, la respuesta galileica, cuando es aplicable, implica que las cosas no podrían ser de otra forma. Y por esta razón, la respuesta galileica es mucho más atractiva. Precisamente por esta razón es que el estilo galileico goza de cierto privilegio en las ciencias investigativas. Es el método que debe ser intentado primero, porque de funcionar proporciona respuestas más satisfactorias (/explicativas).
Aunque la postura galileica debería ser la predeterminada, en la práctica, las preguntas de por qué deben ser demoradas hasta que cierta base empírica sea cubierta. Esto es exáctamente lo ocurrido en lingüística. Una vez que se cristalizó el enfoque de PyP y se proveyeron explicaciones basadas en principios generales (principled) para segregar lo universal de lo particular, se volvió posible hacer frente a las preguntas de por qué y abrazar completamente el método galileico. El minimalismo es precisamente eso: “preguntar no sólo cuáles son las propiedades del lenguaje, sino también por qué son así” (Chomsky 2004) y proveer una respuesta satisfactoria, una respuesta que haga del lenguaje algo con sentido.

Sin duda, una de las grandes debilidades de los modelos generativos estándar (Chomsky, 1965) y PyP (Chomsky, 1981) era el consistir en complejos sistemas a primera vista ad hoc de módulos interdependientes. El primer lugar en donde estas teorías manifestaban problemas era en el aula: ¿cuál debía ser la didactica utilizada para convencer a los alumnos de que en esa enorme red de subteorías residía el conocimiento del lenguaje? Para que estos modelos tuvieran algún sentido era necesario hacer un recorrido exhaustivo por la historia del generativismo, lo que terminaba convirtiendo a la gramática generativa en un objeto de estudio en sí mismo y no en un marco teórico para estudiar el lenguaje.

La enorme ventaja del aparato teórico minimalista es que tiene sentido aún precindiendo de la historia del generativismo. Basta con la noción de signo lingüístico saussureano para que el alumno entienda la necesidad de:

  1. dos sistemas cognitivos diferenciados para procesar sonidos y conceptos
  2. un tercer sistema cognitivo que funcione como “puente” entre estos dos sistemas: la gramática
  3. la gramática debe adecuarse a los requerimientos de los dos primeros sistemas
  4. la gramática, al ser un elemento del mundo natural (he aquí la importancia de las ideas de Galileo y Einstein citadas por Boeckx), tiene rasgos de buen diseño

 

One comment

  1. hola,no entendi bien el concepto del metodo galileano,quisiera poder entenderlo mejor para que me ayude con mi estudio con medicina forense.



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