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Sobre la incoherencia de la “ontología Biolingüística” de Chomsky

10 abril 2009

Como tal vez hayan leido en este blog, la última edición del journal Biolinguistics ha incluido un artículo especialmente crítico hacia el enfoque biolingüístico chomskyano. Se trata de “The incoherence of Chomsky’s ‘Biolinguistic’ Ontology”, escrito por Paul Postal.

Como el título lo indica, se trata de un artículo en el que se intenta dar cuenta de la incoherencia del enfoque biolingüístico. ¿Cómo? Bueno, Postal parte de la habitual formulación del enfoque biolingüístico, en palabras del propio Chomsky:

El enfoque es “mentalista”, pero en un sentido que debería ser incontrovertido. Se refiere a los “aspectos mentales del mundo”, en paralelo a los aspectos mecánicos, químicos, ópticos y otros. Se aborda un objeto real de estudio en el mundo natural -el cerebro, sus estados y funciones [Mi traducción, CMP].

Este supuesto, el de la realidad del lenguaje, el que el lenguaje sea entendido como parte del mundio biológico, acarrearía ciertas incoherencias. Principalmente, Postal destaca el caso de la infinitud discreta, la capacidad de utilizar un número limitado de elementos para formar un infinito conjunto de expresiones: ¿Cómo es que cualquier cosa en el mundo real podría producir infinidad de algo? Por supuesto, el formalismo del que se hace depender la generación de oraciones es potencialmente capaz de generar infinitas expresiones. Pero este formalismo es una idealización de ciertos aspectos del lenguaje. En el mundo real, sujeto a restricciones de tipo biológico, el lenguaje no puede alcanzar el infinito. ¿Cómo es posible entonces que el lenguaje estudiado en un marco biológico pueda poseer la propiedad de la infinitud discreta?

Suena algo rebuscado, pero es bastante simple. Pensémoslo así: ¿cuántas veces puede reproducirse un animal? Claramente, sólo puede tener un número limitado de crías a lo largo de su vida. Sin embargo, si quitásemos los parámetros biológicos (imaginemos, por ejemplo, que el animal no muere nunca), podría decirse que potencialmente, puede reproducirse infinitamente. Por supuesto, este tipo de afirmación para la biología es por completo intrascendente. Según Postal, la biolingüística chomskyana hace lo mismo al sostener que la infinitud discreta es una propiedad biológica del lenguaje.

Ahora bien, personalmente dudo que estas afirmaciones de Postal puedan ser tomadas demasiado en serio. Además del lenguaje, existe otro sistema generativo con la propiedad de la infinitud discreta bien conocido en el mundo biológico: el código genético. De hecho, son muchos los biólogos moleculares que recurren a metáforas lingüísticas para dar cuenta de su estructura: éste consta de cuatro “letras” –adenina, timina, citosina y guanina– que forman sesenta y cuatro “palabras” de tres “letras” cada una –se los denomina codones o tripletes-, de las cuales hay tres que significan fin de la cadena,  mientras que los demás codifican uno de veinte aminoácidos. Según esta gramática, un segmento de ADN con apenas novecientas “letras” (300 codones) puede codificar alrededor de 10397mensajes, un número incluso superior a la cantidad de átomos en el universo.

Claramente, el código genético es un sistema generativo que posee la propiedad de la infinitud discreta. ¿Por qué de considerar al lenguaje como sistema biológico tal propiedad sería irreal? El problema, me parece, no reside en que la infinitud discreta sea o no un principio compatible con la ciencia biológica, sino en cómo se idealiza la potencial infinitud de los sistemas que cuentan con ella. Cuando se habla de infinitud en el lenguaje no debe entenderse que se idealiza un hablante que puede decir una tras otra todas las oraciones del conjunto infinito de posibles, ni un hablante que puede emitir una oración infinita, de la misma manera en que los biólogos no idealizan ningún animal cuyo código genético es una iteración de todos los códigos posibles ni se imaginan un animal de código genético infinito. La idealización correcta para el caso del lenguaje, me parece, debe involucrar un hablante capaz de producir cualquier oración dentro del conjunto infinito de posibilidades que le brinda la gramática. Esta idealización es paralela a la que suele realizarse con el código genético y es, supongo, acorde al razonamiento biologicista.

Comparación de posibles idealizaciones de infinitud en sistemas generativos biológicos

De manera más global (y a riesgo de parecer simplista), creo que todas las llamadas por Postal “incoherencias” de la biolingüística no son más que problemas transitorios en lo que todavía hoy es un programa de investigación en desarrollo. De hecho, las críticas que presenta Postal a lo largo de todo su artículo bien pueden ser entendidas como incompatibilidades entre el interés original de la gramática generativa y el interés actual de la biolingüística. Boeckx y Hornstein han esbozado en un artículo titulado “The varying aims of linguistic theory” (descargable aquí) cómo se produjo el desarrollo de la Gramática Generativa desde una etapa combinatoria hasta una etapa minimalista, en la que la concepción del lenguaje, el método y los objetivos de investigación cambiaron radicalmente. En concreto, puede decirse que la evolución de la teoría lingüística ha favorecido la idea de que el lenguaje es un sistema biológico y ha orientado sus explicaciones hacia ese punto.

En este sentido, es lógico suponer que son muchos los conceptos y herramientas teóricas que no han logrado trascender el cambio desde un paradigma netamente formal hacia uno biológico-formal. De hecho, el artículo de Postal es una recapitulación de algunos de los conceptos teóricos que necesitan ser revisados en el marco de la biolingüística:

Oración: Según Postal se trata de una abstracción y no de un verdadero fenómeno del mundo real. ¿Cómo un organo del lenguaje podría dar como producto  abstracciones?.

Merge: La operación básica de la gramática minimalista, el ensamble, es definida en base a la teoría de conjuntos. ¿Cómo un organo del lenguaje podría generar cosas no reales como conjuntos?

Como se apreciará, las “incoherencias” señaladas por Postal son inconsistencias que se dan entre las herramientas con las que cuenta el gramático para la descripción de los fenómenos lingüísticos y el punto de vista naturalista que toma la biolingüística. En particular, los problemas que surgen con los conceptos arriba mencionados se deben estrictamente al carácter formal de su definición. Por tanto, no hay nada en el programa de investigación biolingüístico que no permita el superamiento de estas incompatibilidades.

3 comentarios

  1. Hola C! Che, estaría bueno ponerle etiquetas al blog. Por más que sea una organización, digamos, conexionista, no es tan mala idea si es que hay una inteligencia detrás de los constituyentes.


  2. No sos la primera que me lo sugiere, pero detesto enfermizamente todos esos “chiches” de blog como las etiquetas, el menú en forma de nube, los contadores de visitas, el gato que sigue el cursor del mouse, etc.


  3. […] conjunto infinito de oraciones. Algunos críticos (se me viene a la cabeza Postal, entre otros. Ver aquí) señalan que es absurdo decir que el lenguaje es un fenómeno de la mente-cerebro y sostener al […]



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