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Segunda parte: Comentarios ajenos al último libro de Tomasello

9 marzo 2009

Como ya comenté, por falta de tiempo para dedicarle al blog, estoy traduciendo una serie de posts originalmente publicados en Shared Symbolic Storage sobre el último libro de Michael Tomasello, The Origins of Human Communication. Como tal vez recuerden, en el primer post sobre el tema se señalaron las capacidades cognitivas que para Tomasello son la base sobre las que evolucionó el lenguaje: (i) conocimiento del mundo compartido por una comunidad y entendido así por la misma y (ii) motivos de cooperación comunicativa mutuamente asumidos. A continuación, la segunda entrega de esta review. Por supuesto, también pueden leer la versión en inglés disponible aquí.

En el segundo capítulo, Tomasello hace foco en los actos comunicativos intencionales de primates no humanos tales como el chimpancé. Se pregunta cuáles son los motivos psicológicos que subyacentes en estos actos y en qué medida difieren con respecto a los de los infantes.
Para responder a esto, Tomasello distingue entre muestras comunicativas (communicative displays) y señales comunicativas (communicative signals). Las muestras comunicativas son inflexibles e involuntarias, como la cornamenta del ciervo (que aleja posibles competidores) o la cola del pavo real (que atrae hembras). Estos mecanismos se encuentran regulados  por procesos evolutivos sobre largos periodos de tiempo y no por el propio individuo. (communicative signals). Las
Las señales comunicativas, por el otro lado, son producidas voluntaria e intencionalmente. Su principal característica reside en que su uso por parte de un individuo se orienta a influir en la conducta de uno o multiples destinatarios. El comunicador, por tanto, se encuentra dirigiendo activamente su señal comunicativa a alguien.
Una interesante pregunta surge aquí en torno a las famosas llamadas de alarma de algunas especies de monos. Los monos vervet [cercopithecus] utilizan diferentes llamadas para advertirse mutuamente de la presencia de un leopardo, un águila o una serpiente. He aquí un video en el que se ilustra este comportamiento.

Como señala Tomasello, estas llamadas son casi involuntarias y no demasiado flexibles. La única flexibilidad que los llamados permiten es el llamado Efecto de Audiencia:
“los individuos pueden omitir sus llamadas si estan solos o sin parientes cerca, lo que no pueden hacer en presencia de otros o con sus parientes. Otras especies también se abstienen de emitir llamadas en estos contextos (como perros y gallinas dométicas), por lo que difícilmente pueda atribuirse esto a una especialización adaptativa genéticamente determinada”.
Otra importante diferencia entre las “señales comunicativas humanas” y las de otros primates se ilustra en el siguiente ejemplo: cuando las madres de la especie macaco ven un depredador acercarse a sus crías, no dan ningún tipo de llamada ya que no son ellas mismas las que están en peligro. En cambio, los vervet si lo hacen, y de hecho continuan emitiendo llamadas aún cuando todos los demás monos están a salvo.
Para Tomasello y otros investigadores, esto claramente muestra que las vocalizaciones de los primates no humanos no son dirigidas a destinatario. Por lo tanto, deben ser entendidas como muestras comunicativas.
Las señales gestuales, por otro lado, son mucho más flexibles:
“Los individuos tipicamente producen un gesto cuando su destinatario esta apropiadamente atento, y además a menudo controlan las reacciones de su destinatario y esperan una respuesta”.
También los gestos de los simios pueden ser categorizados de dos maneras: (i) movimientos intencionales (intention-movements) y (ii) atractores de atención (attention-getters). (i) En sus interacciones sociales, por ejemplo, un chimpancé puede alzar sus brazos hacia otro chimpancé y comienzar a golpearlo para empezar a jugar, o puede también poner su mano bajo su boca como petición de alimento. Además, (ii) utilizan gestos para atraer la atención de otros. Por ejemplo, golpeando el suelo y mirando a otro chimpancé. Por supuesto, podemos encontrar estas conductas muy divertidas, pero es de destacar que este tipo de gestualización
“No se encuentra disperso en el reino animal; tal vez se trate de una capacidad exclusiva de los primates o quizá de los grandes simios”
Lo que es más interesante aún es que estos simios pueden construir secuencias de gestos y combinar tanto movimientos atencionales como atractores de atención.
Si bien no hay evidencia para algún tipo de gramática para estas secuencias, se trata aún así de un interesante fenómeno, especialemente como evidencia para la idea de que la estructura combinatoria en la comunicación primate se encuentra confinada a sólo dos especies [¿se refiere a chimpancés y humanos?].
En suma, la comunicación gestual en simios se trata de una señal comunicativa, es sumamente sofisticada e incluso posee algún tipo de estructura, quizá algo parecida a la gramática del lenguaje humano:
Comprobar la atención de otros > lograrla como sea necesario > gestualización > monitorear la reacción de otros > repetir o usar otro gesto.
Todo parece indicar que aspectos cognitivos como la atención y la reacción al monitoreo parecen tener una importancia clave al responder la pregunta: ¿qué rasgos en el linaje chimpancé / humano sentaron las bases para el habla?
Escribiré más sobre ello en mi siguiente post.

Siempre me siembran dudas este tipo de enfoques tan extremadamente funcionales (y mis dudas tal vez se reflejen en la traducción, lo siento). En particular, me han llamado la atención tres aspectos de esta review:

  1. Muchos aspectos del lenguaje humano (o del habla) escapan a la clasificación de señales comunicativas. Y no sólo los aspectos más “mentales” del lenguaje (pensamiento, planificación, etc.), sino también algunos más terrenales: ¿quién no ha gritado alguna barbaridad al golpearse?. A lo que apunto con esto es a señalar que las diferenciaciones funcionales del tipo señal comunicativa / muestra comunicativa no permiten distinguir realmente los diferentes rasgos biológicos que se analizan.
  2. Tomasello parece estar de acuerdo con la linea de pensamiento de Michael Corballis, quien considera que el lenguaje evolucionó a partir de gestualización manual.
  3. No me parece que lo que Tomasello llama “Estructura Combinatoria” no puede ser ni remotamente equiparado a la estructura jerárquica del lenguaje humano. Tal y como esta propuesto aquí, la tal llamada “estructuralidad” en los gestos de los simios merece mejor el titulo de “linealidad”, en los que las potenciales distinciones discursivas entre los diversos gestos se da por una necesidad temporal: primero te fijas si tenes la atención de tus compañeros, luego hablas, luego te fijas si te entendieron, etc. En el lenguaje humano, si bien muchas veces el orden de las frases en una oración puede ser explicado en estos términos, muchas veces la relación de orden entre marcadores discursivos no obedece el orden esperado. Y además, no puede olvidarse que el orden lineal en el lenguaje humano sólo refleja la estructura jerárquica que subyace a la oración.

En los próximos días la tercera y última parte de estos comentarios.

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