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El problema de los datos en ciencia cognitiva (y lingüística)

15 enero 2009

Acabo de leer un post más que interesante en Cognition and Language Lab.

El problema es el siguiente: la evidencia basada en neuroimágenes y otras técnicas modernas de experimentación (usualmente caras e inalcansables para el investigador promedio) suele ser más convincente que los datos que pueden derivarse de una prueba psicológica “cara a cara” y de otros métodos “rústicos” (pregunta, entrevista, etc.). Sin embargo, no existen buenos motivos para que esto sea así… Muchas veces, pruebas basadas en la naturaleza de diferentes procesos fisiológicos subyacentes a un proceso cognitivo arrojan evidencia que permite una multitud de explicaciones -incompatibles- al fenómeno. El mensaje parece bastante claro: cada proceso cognitivo es sumamente complejo y el conocimiento que se tiene hoy en día de la fisiología que los subyace es insuficiente como para lograr una explicación que los integre en su totalidad. (De hecho, en el post se hace referencia a un importante investigador (Dan Gilbert) que realiza preguntas a los participantes de sus experimentos, y se basa en sus respuestas -en vez de en la medición fisiológica- al elaborar los resultados).

Por otro lado, para quienes tienen formación en lingüística, es sabido que sus datos pueden provenir básicamente de dos tipos de fuentes:

  1. Introspección, la gramática mental del lingüista
  2. Un gran, gran corpus de palabras, oraciones, etc.

Muchas veces se cuestiona la validez de los datos de quienes utilizan la primer fuente, por ser la suya “evidencia inventada”. Sin embargo, debe destacarse que la metodología que se utiliza en la construcción de estos juicios (básicamente, la evaluación detallada de diversos patrones sintácticos y morfológicos) es una réplica en clave lingüística de los experimentos psicológicos sobre percepción, por ejemplo: se (auto) presenta un estímulo (palabra, frase, oración, etc.) y se evalúa la manera en que los mecanismos específicos de dominio (la gramática en el caso del lenguaje, el sistema somato sensitivo en caso de descargas eléctricas, etc.) responden a dicho estímulo. Un experimento en miniatura en la mente del lingüista, por así decirlo.

¿Por qué se elige esta metodología? ¿Por qué los juicios son propios y no de otras personas? ¿Por qué se rechaza el uso de corpus? Tal vez una imagen lo haga más claro:

LenguajeEl lenguaje es un componente de la cognición del individuo, y el individuo esta inmerso en un entorno social. Las muestras de lenguaje que pueden encontrarse en la realidad son producto de procesos tanto lingüísticos como cognitivos y sociales. En otras palabras, los datos de un corpus son demasiado complejos para un abordaje puramente lingüístico. (el lenguaje es heteróclito, como dijera el maestro Ferdinand).

Si se hacen preguntas a un informante se logra escapar a uno de los niveles de complejidad (lo social), pero aún se tiene lo cognitivo entorpeciendo las cosas… Y sólo alguien entrenado en lingüística es capaz de separar lo lingüístico y lo puramente cognitivo…

Creo que ya divagué demasiado. Y bueno… si en otros Blogs se reivindica cierta metodología, ¿por qué no aquí reivindicar la propia?

2 comentarios

  1. […] El problema de los datos en ciencia cognitiva (y lingüística). Si algo siempre me ha molestado es la gente que considera  a la lingüística generativa más una rama de la filosofía que una ciencia. Uno de los motivos por los cuáles sucede esto es por la naturaleza de los datos que utiliza el lingüista… […]


  2. Genial el post, viene a hacerme pensar en un problema que me inquieta mucho.

    Personalmente siento una enorme simpatía por los trabajos que utilizan corpus introspectivo, que hacen lo que yo llamaría lingüística especulativa. Me parece que de ahí salen las ideas más brillantes.

    El problema es que me parece que lo social y lo cognitivo no dejan de estar presentes porque el lingüista observe sólo sus propias producciones. En última instancia, estas producciones están dirigidas a la comunidad que leerá su trabajo, por lo que hay una interacción social aunque no inmediata.
    Por otra parte, está por estudiarse en qué medida influyen los conocimientos técnicos gramaticales que una persona tenga (yo diría: su conciencia lingüística), en la producción de un sujeto. Es probable que mucho. Basta con analizar los errores que tenemos quienes estudiamos el lenguaje, después de un rato de trabajo.
    ¿realmente “sólo alguien entrenado en lingüística es capaz de separar lo lingüístico y lo puramente cognitivo”? No sé si somos capaces más que en una pequeña medida.

    Supongo que el vaivén entre ambos tipos de corpus es, por ahora, lo mejor que puede pasarle a la disciplina.



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